Artes de abuso
Después de leer la confesión de abuso por parte de un profe de artes marciales, vengo a contar mi historia.
Resulta que a los 12 años, en Puerto Montt, un hombre que era hermano de una amiga de mi mamá hacía clases de judo. Yo, cabra chica con un interés ridículo en artes marciales, me sentí súper emocionada al saber que él quería darme clases gratuitas. Tenía más chicos a quienes enseñaba pero ahí está el detalle: todos mayores y todos varones. Cuento corto, no pasó mucho tiempo antes de darme cuenta que ese hombre me estaba dando clases particulares para hacer que los chicos se sientan interesados puesto que en judo sí o sí hay mucho contacto físico. Pero además de eso, en una ocasión nos llevó a su casa y yo, pendeja weona, no me di cuenta que empezó a despachar a todos a sus casas y a mí me dejó al final.
Recuerdo que me dijo algo como que todos decían que haríamos linda pareja, que me encontraba muy madura para mi edad (tenía 12 wn, DOCE, Y ÉL 30 O MÁS) y que él podría enseñarme cosas que me iban a gustar y me harían bien para convertirme en mujer.
Recuerdo que lo escuché decir eso y entré en pánico, no supe qué hacer o qué decir, miré por todas partes buscando alguna cosa o salida, y si no hubiera sido porque llegó su hijo o sobrino (no recuerdo exactamente), probablemente habría terminado peor. Me fui corriendo a mi casa y no se lo dije a nadie.
Luego tuve una amiga que estudiaba artes marciales en otro lado y me dijo que le pasaba igual y que sus compañeras igual pasaban por eso con sus profes.
