Historia en desarrollo
Trabajaba en un café, yo era muy joven, me presentaron a mi compañero; un tipo serio, que apenas me saludó. Ambos tendríamos que ayudarnos en la atención, así que estaríamos en interacción constante y pues en ese momento pensé : 'Qué lata trabajar con un tipo así de aburrido y serio'.
Me caracterizó por ser muy trabajadora, él también lo era y eso fue lo que hizo que nos acercaramos, sentía su ayuda y él la mía, la carga para ambos era menor. Habían pasado unos meses y ya sentíamos la confianza para bromear, para contarnos algunas cosas aunque él era muy reservado, almorzabamos juntos, a veces en mis días de horarios prolongados de todo el día, él me cocinaba y me lo llevaba al trabajo para comer juntos. En general, tuvo pequeños y grandes detalles conmigo. Al parecer, se estaba enamorando.
El sabía que no podíamos estar juntos y le dejé todo claro desde el principio, además yo no correspondía a ese sentimiento, al menos no en esos momentos. Lo veía como un gran tipo pero nada más.
Las mujeres me darán la razón en este aspecto, a nosotras nos gusta sentir la atención y que nos valoren y admiren y pues cualquiera que convive tanto tiempo con una persona que tiene detalles de esa magnitud, hubiese empezado a sentir cosas o al menos a confundirse un poco.
Un día quedamos en vernos para conversar fuera del convencionalismo del trabajo. Fuimos a comer, tomamos unos tragos y sin darnos cuenta la pasamos genial y nos besamos y pues casi llegamos a algo más. Le dije que no iba a pasar nada más entre nosotros, el sufrió mucho, yo también al sentir su sufrimiento pero es que había un gran detalle que me impedía corresponderle... Yo tenía una relación de varios años, amaba a mi novio pero lamentablemente él no era nada parecido a mi compañero, ni tenía detalles así de bonitos, sin embargo no podía acabar algo tan sólido por una posible aventura.
