Decontrucción necesaria
Tengo un poco más de tres décadas, y desde que tengo uso de razón, han sido un tormento.
Mis años de básica y media quisiera olvidarlos, pero no puedo; cierro los ojos y me parece oír las voces: 'hazte a un lado gorda asquerosa, muévete chancha, fea, horripilante, tonta, hedionda, grasienta, no se junten con esa...'
Comencé a trabajar formalmente a los 18 años (trabajé y estudié simultáneamente, hasta terminar mi carrera).
En todos mis trabajos he tenido la misma sensación; observar las compañeras y todas mejores que yo, más lindas, más inteligentes, más exitosas. En algunos empleos no podía seguir y me veía obligada a renunciar; los motivos: temores, inseguridades, sudoración excesiva, odio por sí misma, sentirme la más fea, miserable, vieja, pusilánime, gorda y tonta de todas (adicionales a ello, períodos sin comer o hacerlo y llegar a estados de hematemesis); recuerdo en una ocasión un texto exegético dado por una compañera: 'cuando dijeron que llegaba alguien nuevo, me imaginé a una flaca y joven'. Fue besar la ávida muerte en un segundo, un encuentro con los que van a fenecer.
En tiempos actuales, nada progresa; mi peso ha aumentado notoriamente y la más mínima frase sobre el asunto, parece una cima sobre mí, que derrumba mis esfuerzos por dar un solo paso. Cada persona que se me acerca, la veo con el rostro e intención de un sujeto que a los siete años, me condenó a un caminar errante y sin retorno.
