La gente es bruta
Los azares del destino tienen muchas vueltas y en este caso la pandemia del COVID-19 me cayó como un mazo en mi desempeño laboral.
Vengo del mundo profesional del rubro comunicaciones, no obstante siempre me he dedicado a la fotografía con una modesta cartera de clientes que paraba bien mis gastos del día a día. Ahora la cosa se pudrió y tuve que empezar a trabajar de guardia de seguridad en un supermercado, cosa que no me molesta porque llega dinero para seguir subsistiendo en este complejo escenario.
El problema principal ahora es lidiar con clientes prepotentes y gente bruta que no asimila lo complejo de la pandemia. En el supermercado se les pide que por favor venga una sola persona de la familia a comprar para evitar aglomeraciones de gente en sala -y así minimizar el riesgo de contagio-, pero la gente no entiende e insisten en llevar niños, ancianos y gente enferma a abastecerse.
Lamentablemente el último mes me ha tocado harto conflicto por individuos que se hacen los locos en las filas y se juntan adentro. El nivel de egoísmo es atroz, pues impide que otra familia tenga la oportunidad de comprar lo necesario de forma rápida y expedita.
En fin, mi recomendación es que por favor hagan caso y tomen las precauciones con respecto a lo que enfrentamos, ya que si algún trabajador del supermercado da positivo en COVID-19 nos vamos todos en cuarentena y se cierra el local. Además también es imperante que dejen de insultar y menoscabar al personal, ya que la persona al frente de usted puede incluso ser alguien con postítulos y postgrado. La persona al frente suyo sabe que está haciendo una pega de mierda pero necesita comer.
Saludos a todos y empatía.
