Estaba recién graduado de odontología y tenía todos los sueños intactos y relucientes. Me levantaba con ganas de arreglar el mundo, diente por diente y entonces comencé a trabajar en una consulta médico-odontológica. La dueña era una auxiliar de enfermería que solo estaba ahí por las lukas...
Ella me nombró director del área de odontología, área en la cual solo había un empleado, yo! Y lo hizo porque había que arreglar todo desde cero, desde pintar paredes, hasta comprar un sillón portátil e instrumental porque además de atender en la sede también tenía que desplazarme a prestar el servicio en empresas, todo esto de mi esfuerzo y bolsillo obvio aunque ella quedó de ir pagando mes a mes por la inversión que yo había hecho.
Se hizo lo que se pudo y arrancamos con los pacientes, habían días regulares y días malos porque la odontología ya estaba muy complicada, a lo que ella me dice: 'Doctor, la competencia está ofreciendo un corte de cabello con la evaluación odontológica, que vamos a ofrecer nosotros?' , entonces se puso todo negro!!!!.
No respondí nada pero hervía por dentro. ¿Pretendía que ofreciéramos corte de uñas o porotos con rienda de almuerzo pa que los pacientes vinieran a la consulta???
Eso no se parecía en nada a mis relucientes sueños de recién egresado que se comenzaban a poner ya un poco amarillentos.
Cuento cortito, en adelante nunca logramos entendernos, así que inventó un cahuín para despedirme sin pagarme el salario y mucho menos los gastos por haber montado el área de odontología.
